El sábado 11 de septiembre, a las 18 horas, en la Iglesia San Juan Vianney, frente a la Facultad de Agronomía, será celebrada una misa en recuerdo de Rosa Martínez, Totita, que falleció un mes atrás. Ketty, su amiga y ángel guardián, sus hijas y Fernando, su nieto, invitan a los vecinos y amigos a acompañar este homenaje póstumo a Totita.
viernes, 10 de septiembre de 2010
Una misa por Totita
El sábado 11 de septiembre, a las 18 horas, en la Iglesia San Juan Vianney, frente a la Facultad de Agronomía, será celebrada una misa en recuerdo de Rosa Martínez, Totita, que falleció un mes atrás. Ketty, su amiga y ángel guardián, sus hijas y Fernando, su nieto, invitan a los vecinos y amigos a acompañar este homenaje póstumo a Totita.
domingo, 29 de agosto de 2010
Un minuto de silencio para recordar a Totita
su cumpleaños número 100 junto a sus vecinos" con "un minuto de silencio sentido espiritualmente con su barrio siempre querido" ese día: el 1º de septiembre, a las 16.30.
En la foto: Totita con Lourdes, la nietita de Ketty
sábado, 14 de agosto de 2010
Un siglo de Totita
A todos nos hubiera encantado celebrar el cumpleaños número100 de Rosa Martínez, de Tota, como la conocíamos en el Barrio Rawson. Eso ocurriría el primero de septiembre: Tota había nacido con el Primer Centenario.
Podríamos haber empezado la fiesta un día antes, el 30 de agosto, conmemorando su santo. A Tota le gustaban mucho los festejos. Había gozado mucho el cumpleaños número 99, cuando todos los vecinos la visitaron y le dieron su cariño.
Pero no nos dio tiempo. Tota se fue en la segunda semana de agosto, casi centenaria y alegre de espíritu, con una lucidez impresionante que disimulaba por algunas dificultades en la expresión, pero los que charlaban con ella podían apreciar su envidiable memoria. Conocía a sus vecinos y en las fiestas estaba siempre a la espera de que los todavía no habían llegado a visitarla.
La que conversaba siempre con Tota –la que la cuidaba, la alimentaba, la protegía- era Ketty, su amiga peruana que ha vivido con ella desde el año 2001. A Ketty le adelantó Tota que muy probablemente ella no festejaría su cumpleaños número 100.
-Yo no voy a festejar este año –le dijo- pero voy a estar entre ustedes igual.
-¿Y por qué no vas a festejar, Totita?- le preguntó Ketty.
- Porque no voy a estar – respondió Tota y con la mano hizo el signo de irse hacia arriba-. Yo ya no voy a disfrutar, pero sí lo voy a sentir…
Eso ocurrió algunos días antes de partir. Prolija, le pidio a Ketty que hiciera una lista de algunos amigos y vecinos a los que quería dejarles algún pequeño recuerdo. Otra vez dio pruebas de memoria.
Es probable que muchos vecinos no se hayan enterado aún de la partida de Tota. Si estuviéramos en primavera o verano su ausencia sería más notoria, porque todos los que andaban por Artigas la veían, gozando del sol, con su sombrerito y sus anteojos oscuros, sentada en la vereda y escoltada por algunos de sus gatos amigos. Pero en la estación del frío Tota estaba adentro, abrigada, esperando el tiempo más cálido para sentarse en la vereda y cambiar palabras y cariños con sus vecinos.
Tota pasó un tercio de su vida en el Barrio Rawson, al que llegó en 1973.
Y va a seguir estando aquí, en el recuerdo quienes la conocimos. Va a ser distinta esa cuadra sin ella, pero Totita nos consolaría: “Yo ya no voy a disfrutar, pero sí lo voy a sentir, aunque no me vean…”
lunes, 23 de marzo de 2009
Las calles del Barrio Rawson
En las calles del breve triángulo del Barrio Rawson, junto al predio de la Facultad de Agronomía, conviven hombres de letras y hombres de espada, un caudillo, un médico, un funcionario y un fundador de Buenos Aires. Viven en los nombres de las calles, que evocan a personalidades de otros tiempos, muchas de ellas desconocidas para la mayoría.
Julio Cortázar
No es el caso de Julio Cortázar, la calle eje del barrio, que supo ser el extremo noroeste de la serpenteante Espinosa y en los años 90 fue rebautizada en este tramo de Agronomía, en homenaje al autor de Rayuela, el vecino más eminente que tuvo el barrio. Nacido en Bruselas y asentado en Europa la mayor parte de su vida adulta, Cortázar vivió entre 1934 y 1951 frente a la Plaza Carlos De la Púa,en un departamento de la calle Artigas, a metros de la que hoy lo reuerda . Aquellos fueron sus años de juventud (entre los 20 y los 37), y allí escribió sus primeros trabajos, entre ellos los cuentos que incluyó en Bestiario. Después partió a París; en el barrio permanecieron su madre y su tía, que vivieron en el mismo departamento hasta principios de los años 70.
José Gervasio Artigas
La calle en la que Cortázar vivió es otro eje del Barrio Rawson y recuerda, claro, al Protector de los Pueblos Libres, el gran caudillo federal rioplatense que había nacido en Montevideo en 1764 y ejerció su influencia benéfica en un amplísima zona de las Provincias Unidas, que incluía por cierto a la Banda Oriental, pero también a las actuales provincias argentinas de Entre Ríos, Corrientes y Misiones y llegaba hasta Santa Fe y Córdoba. Fue capitán de los Blandengues (el cuerpo de policía fronteriza de la Corona Española) en Colonia de Sacramento, pero en 1811 se puso a las órdenes de la Junta Grande en Buenos Aires y su actitud alentó el levantamiento de los orientales contra las autoridades españolas, que se encarnó en el Grito de Asencio. Volvió de Buenos Aires a la otra Banda y fue proclamado Jefe de los Orientales. Las Instrucciones que escribió para los diputados que representarían a la Banda Oriental en la Asamblea del año 1813 constituyen uno de los textos más sólidos del federalismo de estas tierras. Su posición autonomista e integradora no fue escuchada. Se refugió en Paraguay en 1819. Nunca regresó. Murió en Paraguay en 1850.
Eugenio Ramírez
El caso de la calle Eugenio Ramírez es muy curioso, porque su nombre - gesto de economía legislativa del Consejo Deliberante de 1945- no homenajea a una persona, sino a tres, tres generaciones de Eugenios Ramírez. El primero fue guerrero de la Independencia, oficial de San Martín, teniente coronel y portaestandarte en Chacabuco y Maipú.
Su hijo nació en Corrientes. Fue ministro de de gobierno de Derqui y se destacó como médico y sanitarista: fue docente y tratadista y director de la Asistencia Pública desde la revolución de 1890. Desde allí, por primera vez, él dispuso que los enfermos tuberculosos internados en los hospitales fueran concentrados en una Casa de Aislamiento, habilitada durante la intendencia de Torcuato de Alvear, en salas llamadas especiales que eran solamente. A partir de esa iniciativa se dispondría tres años más tarde la construcción de un sanatorio especial para tuberculosos. En 1897 el Dr. Telémaco Susini, que ocupaba la Dirección de Asistencia Pública que había ocupado Ramírez, presenta el proyecto de un futuro hospital-sanatorio en Villa Ortúzary el intendente Bullrich dispone la construcción de dos pabellones con capacidad de 50 camas cada uno. Ese sanatoirio sería el actual Tornú, que recién se inauguraría en 1904.
El tercer Ramírez recordado por la calle del Barrio fue hijo del gran médico, pero elegiría la profesión de su abuelo: sería militar y encontraría la muerte en 1926, cuando ocupaba la Inspección de Caballería del Ejército.
Rodrigo de Cepeda y Ahumada
Esta callecita del barrio memora nada menos a que uno de los hermanos de Teresa de Avila, Santa Teresa de Jesus: en rigor su hermano más querido, nacido en 1511 en la aldea de Gotarrendura donde los padres de la infanta solían pasar el invierno.
La situación interna de la sociedad española atravesaba momentos críticos. La política belicosa de Carlos V agotaba las fuerzas de la nación. La organización deficiente de la industria y el comercio, la carestía de la vida, la dispersión de los españoles y los compromisos con el extranjero, eran una amenaza que inquietaba a la clase media. La mayoría de los hidalgos no tenían otro porvenir que el de las armas. Los hermanos de Teresa no eran una excepción. Las historias que llegaban de los conquistadores de Indias corrían como una leyenda y con ellas la fiebre de partir, luchar, vencer y alcanzar gloria y fortuna más allá de los mares.
Hernando de Ahumada el mayor de los hermanos pudo partir 1.534 en compañía de su primo Hernando de Cepeda.
Rodrigo de Cepeda y Ahumada, segundo hermano de Teresa, se embarcó después: el 3 de agosto de 1535 Formaba parte de la brillante expedición del Adelantado D. Pedro de Mendoza con destino al Rió de la Plata que zarpó del puerto de Sevilla el 24 de agosto. Así fue fundador de Buenos Aires con Mendoza y sobrevivió a la muerte del Adelanatado, producto de la sífiles. Rodrigo acompañó al capitán Juan de Ayolas, se internó en el Chaco. Murió finalmente en Paraguay, batido por indios payaguaes. Corría el año 1557.
Teresa lloró a su hermano, que había sido su amigo y confidente desde la infancia, “Murió como mártir –dijo- porque murió en defensa de la fe".
Máximo Zamudio
En 1904, el año en que se inauguraba Agronomía y Veterinaria, el Concejo Deliberante porteño resolvió cambiar de nombre a la calle Florencia, que pasó a llamarse Máximo Zamudio.
El padre de Máximo Zamudio –Juan Gregorio de Zamudio y Echenique, hijo de un vasco funcionario de la Corona española- fue ya un criollo, el primero de esa estirpe: nació en Córdoba en 1750 y llegó a ser secretario del Virrey Joaquín Del Pino. Se casó dos veces; Máximo nació en 1789, del primer matrimonio, con Ana Josefa de Gaete.
Cuando se encontraba en su primera juventud, Máximo Zamudio fue envuelto por los vientos de la revolución, que lo convirtieron en militar. Peleó durante las invasiones inglesas y luego fue parte del Ejército del Norte, luchó en el Alto Perú, fue ayudante y secretario de Juan José Castelli. Formaría parte de las tropas libertadoras de Chile y Perú. Se estableció en Lima, convertido en general del Ejército peruano. Falleció en La Paz en 1847.
Pantaleón Rivarola
En 1945 el Concejo dio a una calle del Barrio Rawson el nombre del doctor Pantaleón Rivarola, un sacerdote natural de Buenos Aires, capellán del regimiento del Fijo, muy dado al cumplimiento de sus santos deberes; versado en la literatura antigua y en la historia de su patria y uno de los primeros antecedentes de poesía rioplatense. Rivarola escribió dos largos romances describiendo la gloriosa reconquista y la gloriosa defensa de la capital del virreinato en los años de 1806 y 1807. Escribe Juan María Gutiérrez en sus Apuntes Biográficos de Escritores, Oradores y hombres de Estado de la República Argentina : “Al emplear un metro vulgar y un estilo que raya en prosa desaliñada, tuvo en vista el que sus producciones - palabras textuales de Rivarola- se hiciesen familiares con el pueblo y fuesen cantables para los labradores, para los artesanos, para las mujeres, en los campos, en los talleres, y hasta en las plazas públicas.
Francisco de Uzal
El pasaje Uzal recuerda a quien iniciara su carrera militar en las jornadas militares de 1807 en Buenos Aires, frente al invasor británico para desarrollarla luego en distintos campos de batalla, como comandante del Ejército del Norte y como hombre de la organización nacional.
Su carrera castrense lo hizo topógrafo y a él se le deben mapas clásicos de la zona ribereña (Tigre, San Fernando, Las Conchas) y la delineación de los actuales partidos de Olivos, Vicente López, San Isidro y San Fernando.
Pedro Zaldívar
En septiembre de 1945 el Concejo Deliberante quiso rendir homenaje con el nombre de esta calle a un probo funcionario municipal. Pedro Zaldívar (1886-1991) fue Director de Rentas y Director de Tránsito en la ciudad de Buenos Aires y fue uno de los primeros organizadores de la Policía Municipal, inspirador de las primeras ordenanzas sobre ruidos molestos. Su jerarquía fue reconocida en vida, pues se le otorgó el rango de delegado del Municipio en las recepciones en Buenos Aires al presidente de Brasil, el paulista Manuel Ferraz de Campo Salles, en 1900, y a la Infanta Isabel de Borbón en 1910, durante los festejos del Primer Centenario.
Julio Cortázar
No es el caso de Julio Cortázar, la calle eje del barrio, que supo ser el extremo noroeste de la serpenteante Espinosa y en los años 90 fue rebautizada en este tramo de Agronomía, en homenaje al autor de Rayuela, el vecino más eminente que tuvo el barrio. Nacido en Bruselas y asentado en Europa la mayor parte de su vida adulta, Cortázar vivió entre 1934 y 1951 frente a la Plaza Carlos De la Púa,en un departamento de la calle Artigas, a metros de la que hoy lo reuerda . Aquellos fueron sus años de juventud (entre los 20 y los 37), y allí escribió sus primeros trabajos, entre ellos los cuentos que incluyó en Bestiario. Después partió a París; en el barrio permanecieron su madre y su tía, que vivieron en el mismo departamento hasta principios de los años 70.José Gervasio Artigas

La calle en la que Cortázar vivió es otro eje del Barrio Rawson y recuerda, claro, al Protector de los Pueblos Libres, el gran caudillo federal rioplatense que había nacido en Montevideo en 1764 y ejerció su influencia benéfica en un amplísima zona de las Provincias Unidas, que incluía por cierto a la Banda Oriental, pero también a las actuales provincias argentinas de Entre Ríos, Corrientes y Misiones y llegaba hasta Santa Fe y Córdoba. Fue capitán de los Blandengues (el cuerpo de policía fronteriza de la Corona Española) en Colonia de Sacramento, pero en 1811 se puso a las órdenes de la Junta Grande en Buenos Aires y su actitud alentó el levantamiento de los orientales contra las autoridades españolas, que se encarnó en el Grito de Asencio. Volvió de Buenos Aires a la otra Banda y fue proclamado Jefe de los Orientales. Las Instrucciones que escribió para los diputados que representarían a la Banda Oriental en la Asamblea del año 1813 constituyen uno de los textos más sólidos del federalismo de estas tierras. Su posición autonomista e integradora no fue escuchada. Se refugió en Paraguay en 1819. Nunca regresó. Murió en Paraguay en 1850.
Eugenio Ramírez
El caso de la calle Eugenio Ramírez es muy curioso, porque su nombre - gesto de economía legislativa del Consejo Deliberante de 1945- no homenajea a una persona, sino a tres, tres generaciones de Eugenios Ramírez. El primero fue guerrero de la Independencia, oficial de San Martín, teniente coronel y portaestandarte en Chacabuco y Maipú.
Su hijo nació en Corrientes. Fue ministro de de gobierno de Derqui y se destacó como médico y sanitarista: fue docente y tratadista y director de la Asistencia Pública desde la revolución de 1890. Desde allí, por primera vez, él dispuso que los enfermos tuberculosos internados en los hospitales fueran concentrados en una Casa de Aislamiento, habilitada durante la intendencia de Torcuato de Alvear, en salas llamadas especiales que eran solamente. A partir de esa iniciativa se dispondría tres años más tarde la construcción de un sanatorio especial para tuberculosos. En 1897 el Dr. Telémaco Susini, que ocupaba la Dirección de Asistencia Pública que había ocupado Ramírez, presenta el proyecto de un futuro hospital-sanatorio en Villa Ortúzary el intendente Bullrich dispone la construcción de dos pabellones con capacidad de 50 camas cada uno. Ese sanatoirio sería el actual Tornú, que recién se inauguraría en 1904.
El tercer Ramírez recordado por la calle del Barrio fue hijo del gran médico, pero elegiría la profesión de su abuelo: sería militar y encontraría la muerte en 1926, cuando ocupaba la Inspección de Caballería del Ejército.
Rodrigo de Cepeda y Ahumada
Esta callecita del barrio memora nada menos a que uno de los hermanos de Teresa de Avila, Santa Teresa de Jesus: en rigor su hermano más querido, nacido en 1511 en la aldea de Gotarrendura donde los padres de la infanta solían pasar el invierno.
La situación interna de la sociedad española atravesaba momentos críticos. La política belicosa de Carlos V agotaba las fuerzas de la nación. La organización deficiente de la industria y el comercio, la carestía de la vida, la dispersión de los españoles y los compromisos con el extranjero, eran una amenaza que inquietaba a la clase media. La mayoría de los hidalgos no tenían otro porvenir que el de las armas. Los hermanos de Teresa no eran una excepción. Las historias que llegaban de los conquistadores de Indias corrían como una leyenda y con ellas la fiebre de partir, luchar, vencer y alcanzar gloria y fortuna más allá de los mares.
Hernando de Ahumada el mayor de los hermanos pudo partir 1.534 en compañía de su primo Hernando de Cepeda.
Rodrigo de Cepeda y Ahumada, segundo hermano de Teresa, se embarcó después: el 3 de agosto de 1535 Formaba parte de la brillante expedición del Adelantado D. Pedro de Mendoza con destino al Rió de la Plata que zarpó del puerto de Sevilla el 24 de agosto. Así fue fundador de Buenos Aires con Mendoza y sobrevivió a la muerte del Adelanatado, producto de la sífiles. Rodrigo acompañó al capitán Juan de Ayolas, se internó en el Chaco. Murió finalmente en Paraguay, batido por indios payaguaes. Corría el año 1557.
Teresa lloró a su hermano, que había sido su amigo y confidente desde la infancia, “Murió como mártir –dijo- porque murió en defensa de la fe".
Máximo Zamudio
En 1904, el año en que se inauguraba Agronomía y Veterinaria, el Concejo Deliberante porteño resolvió cambiar de nombre a la calle Florencia, que pasó a llamarse Máximo Zamudio.
El padre de Máximo Zamudio –Juan Gregorio de Zamudio y Echenique, hijo de un vasco funcionario de la Corona española- fue ya un criollo, el primero de esa estirpe: nació en Córdoba en 1750 y llegó a ser secretario del Virrey Joaquín Del Pino. Se casó dos veces; Máximo nació en 1789, del primer matrimonio, con Ana Josefa de Gaete.
Cuando se encontraba en su primera juventud, Máximo Zamudio fue envuelto por los vientos de la revolución, que lo convirtieron en militar. Peleó durante las invasiones inglesas y luego fue parte del Ejército del Norte, luchó en el Alto Perú, fue ayudante y secretario de Juan José Castelli. Formaría parte de las tropas libertadoras de Chile y Perú. Se estableció en Lima, convertido en general del Ejército peruano. Falleció en La Paz en 1847.
Pantaleón Rivarola
En 1945 el Concejo dio a una calle del Barrio Rawson el nombre del doctor Pantaleón Rivarola, un sacerdote natural de Buenos Aires, capellán del regimiento del Fijo, muy dado al cumplimiento de sus santos deberes; versado en la literatura antigua y en la historia de su patria y uno de los primeros antecedentes de poesía rioplatense. Rivarola escribió dos largos romances describiendo la gloriosa reconquista y la gloriosa defensa de la capital del virreinato en los años de 1806 y 1807. Escribe Juan María Gutiérrez en sus Apuntes Biográficos de Escritores, Oradores y hombres de Estado de la República Argentina : “Al emplear un metro vulgar y un estilo que raya en prosa desaliñada, tuvo en vista el que sus producciones - palabras textuales de Rivarola- se hiciesen familiares con el pueblo y fuesen cantables para los labradores, para los artesanos, para las mujeres, en los campos, en los talleres, y hasta en las plazas públicas.
Francisco de Uzal
Su carrera castrense lo hizo topógrafo y a él se le deben mapas clásicos de la zona ribereña (Tigre, San Fernando, Las Conchas) y la delineación de los actuales partidos de Olivos, Vicente López, San Isidro y San Fernando.
Pedro Zaldívar
En septiembre de 1945 el Concejo Deliberante quiso rendir homenaje con el nombre de esta calle a un probo funcionario municipal. Pedro Zaldívar (1886-1991) fue Director de Rentas y Director de Tránsito en la ciudad de Buenos Aires y fue uno de los primeros organizadores de la Policía Municipal, inspirador de las primeras ordenanzas sobre ruidos molestos. Su jerarquía fue reconocida en vida, pues se le otorgó el rango de delegado del Municipio en las recepciones en Buenos Aires al presidente de Brasil, el paulista Manuel Ferraz de Campo Salles, en 1900, y a la Infanta Isabel de Borbón en 1910, durante los festejos del Primer Centenario.
sábado, 7 de marzo de 2009
Inseguridad: ¿También en Agronomía?
El Barrio Rawson se ha mantenido durante mucho tiempo (con algunos paréntesis)un poco al margen de las ondas de inseguridad que atraviesan la ciudad de Buenos Aires. El hecho de contar con un servicio de vigilancia propio, más allá del patrullaje que ocasionalmente hace la Policía Federal, contribuyó a esa tranquilidad.
Lamentablemente, el conjunto de los vecinos empieza ahora a experimentar algún desasosiego, porque se han producido en las últimas semanas episodios de violencia, amenazas y robos a niños, ataques a culatazos. Otras situaciones han sido evitadas o neutralizadas por el servicio de custodia, integrado por un grupo de policías retirados.
La nueva situación requiere de los vecinos un cambio de actitud. Acostumbrados por años a la mansa paz del barrio, ahora hay que cambiar a una actitud más alerta, a reconocer caras extrañas, adivinar malas intenciones. Y también a observar solidariamente la casa de los vecinos, adoptando medidas de seguridad que han sido practicadas con éxito en otros barrios.
El sábado 7 de junio, en Cortázar y Artigas una asamblea de vecinos decidió comenzar a poner en práctica criterios colectivos de seguridad, organizarse cuadra por cuadra implementar sistemas de alarma rápida ante situaciones de peligro. La asamblea entró en cuarto intermedio hasta el martes 10 de marzo a las 20 horas, en la Placita Carlos de la Púa
Lamentablemente, el conjunto de los vecinos empieza ahora a experimentar algún desasosiego, porque se han producido en las últimas semanas episodios de violencia, amenazas y robos a niños, ataques a culatazos. Otras situaciones han sido evitadas o neutralizadas por el servicio de custodia, integrado por un grupo de policías retirados.
La nueva situación requiere de los vecinos un cambio de actitud. Acostumbrados por años a la mansa paz del barrio, ahora hay que cambiar a una actitud más alerta, a reconocer caras extrañas, adivinar malas intenciones. Y también a observar solidariamente la casa de los vecinos, adoptando medidas de seguridad que han sido practicadas con éxito en otros barrios.
El sábado 7 de junio, en Cortázar y Artigas una asamblea de vecinos decidió comenzar a poner en práctica criterios colectivos de seguridad, organizarse cuadra por cuadra implementar sistemas de alarma rápida ante situaciones de peligro. La asamblea entró en cuarto intermedio hasta el martes 10 de marzo a las 20 horas, en la Placita Carlos de la Púa
miércoles, 19 de noviembre de 2008
En bici y sin riesgos
Carta de lectores, publicada en diario La Nación el 18 de noviembre de 2008
Bicicletas
Señor Director:
Las autoridades de la Ciudad Autónoma están tomando algunas medidas para administrar el uso de uno de los bienes públicos porteños más demandados y relativamente escasos: las calles. Se han dispuesto carriles exclusivos para ómnibus y taxis; tramos de algunas calles se transformaron en paseos peatonales. Resulta evidente que es preciso avanzar en esa dirección y, como han hecho otras grandes urbes del mundo, desalentar el uso de automóviles particulares en las zonas más atestadas y durante ciertas franjas horarias.
También es indispensable que se adopten medidas para estimular el uso de la bicicleta como medio de transporte. Hay ya ciudadanos que se aventuran a bicicletear hasta sus trabajos o sus lugares de estudio y muchísimos más los imitarían si hacerlo no implicara una alta dosis de riesgo.
Las sendas peatonales existentes, o están permanentemente invadidas si se trata de franjas dibujadas en los bordes de avenidas, o son segmentos aislados en distintos puntos de la ciudad, concebidos fundamentalmente con fines de recreación.
De lo que se trata es de que, quien así lo desee, pueda viajar en bicicleta sin peligro de muerte y sin solución de continuidad de norte a sur y de este a oeste de la ciudad.
Para esto simplemente es necesario asignar una red de calles (digamos: una de cada diez paralelas y perpendiculares a Rivadavia) al uso exclusivo para bicicletas entre, por ejemplo, las 6 de la mañana y las 8 de la noche, con tránsito de doble mano y una onda verde de señalización adecuada a la velocidad media de ese medio de transporte.
Los automovilistas particulares perderían, además de los carriles exclusivos para ómnibus y taxis, un 10 por ciento del stock de calles a su disposición. Es decir, se desestimularía el uso del automóvil, al aumentar la carga horaria de sus desplazamientos. Esto requiere, simultáneamente, que la ciudad asuma la autonomía en lo que hace a la administración del transporte público para ampliarlo, mejorarlo y agilizarlo.
Los ciclistas, por su parte, para seguir los trayectos de calles exclusivas deberían resignarse a algunos desvíos obligados a cambio de un incremento marcado de su seguridad vial. El balance general registraría amplios beneficios en materia de administración vial y salud pública.
Jorge Raventos
jaraventos @ yahoo.com.ar
viernes, 7 de noviembre de 2008
En subte hasta Agronomía
Una propuesta al Jefe de Gobierno
En marzo de 2008 le hice llegar una nota al Ingeniero Mauricio Macri, sugiriéndole la posibilidad de extender la línea B de subterráneos hasta el borde noroeste de Agronomía. Hubo una respuesta y un tercer mensaje, que aquí se reproducen.JR
" Por muy poca plata y en muy poco tiempo la ciudad puede inaugurar una ampliación de subte que lleve una de las líneas en principio hasta muy cerca de la General Paz.
Se trata de vincular directamente la Línea B con el Ferrocarril Urquiza: el tren y el subte tienen la misma trocha y, en los orígenes, el concepto se centraba en que las formaciones del tren penetraran en el túnel y llegaran hasta el Correo Central. Hay que poner en práctica ese antiguo proyecto haciendo correr por las mismas vías (en el tramo que va desde Nazca y Gutemberg (actual estación Beiró) el subte B (terminal en Correo Central) y el tren (que tiene terminal en Federico Lacroze y Corrientes).
La mayor parte de ese trecho el ferrocarril la recorre actualmente casi sin cortes de barreras: hasta llegar a la primera, atraviesa unos ochocientos metros en paralelo con el cementerio de la Chacarita, después de esa tiene una barrera más hasta ingresar en la zona de la Facultad de Agronomía y recién aparece otra a la altura de la Avenida Francisco Beiró; la última barrera está a la altura de Nazca.
Puesto que la existencia paralela de subte y tren aumentaría la frecuencia de cierre de la barrera, las obras que habría que encarar son las de túneles o puentes bajo o sobre las vías en esos cuatro puntos, de modo de facilitar el tránsito vehicular.
Encarar la iniciativa desde el subte le permitiría a la ciudad ampliar rápidamente su jurisdicción sobre la esfera del transporte: el subte es el único medio sobre el que la ciudad de Buenos Aires tiene algún grado de autonomía (colectivos y trenes los gobierna Nación).
Por supuesto la iniciativa tendrá obstáculos comerciales a salvar (negociaciones entre la empresa de subtes, los concesionarios ferroviarios con los que habrá que negociar alquiler de vías y coordinación de horarios sin excluir eventual asociación), discusión sobre precio del boleto extendido del subte y obras que faciliten la operación. Pero se puede avanzar casi hasta el límite de la Capital ahorrándose lo más arduo, caro, lento y molesto, que es hacer los túneles de un subte.
Llegar con la línea B hasta Nazca abre, a futuro, la perspectiva de una línea de circunvalación que una la estación Virreyes de la línea E, la de Nazca y Rivadavia de la línea A ( que pronto se inaugurará) , esta de la B y eventualmente Congreso de Tucumán en la línea de la zona norte".
La respuesta del Ingeniero Macri
Estimado Sr. Raventos:
Por indicación del Ing. M. Macri, le retransmitimos la respuesta a su nota sobre el tema Subtes, preparada por el Ing. Roberto Agosta, del equipo del Sr. Mauricio.
Atentos saludos.
A. Moschini
(Secretaría Privada)
Buenos Aires, 31 de marzo de 2008
Estimado señor Raventos
Me dirijo a usted para acusar recibo de su propuesta relativa a la extensión de la Línea B del Subte hasta la estación Beiró, situada en Nazca y Gutemberg, sobre la línea ferroviaria Urquiza, compartiendo la Línea B y dicho ferrocarril la vía en el sector entre la estación Federico Lacroze y la referida estación Beiró.
Como usted bien lo señala, la propuesta concuerda con el plan original de la Línea B efectuado por la antigua concesionaria Lacroze. Sin embargo, en las condiciones actuales en que la Línea B está siendo extendida hasta Villa Urquiza, su realización ofrecería más inconvenientes que ventajas.
En efecto, la Línea B pasaría a operar con dos terminales, una en Villa Urquiza y otra en la estación Beiró, y los trenes hacia el Centro deberían salir alternativamente de una u otra. Con un servicio en la hora pico cada 2 minutos y medio, resultaría que cada terminal y las respectivas estaciones intermedias serían atendidas con solamente un tren cada 5 minutos. En las horas valle y nocturnas, o bien los sábados o domingos, cuando el intervalo entre trenes pasa a ser entre 4 y 6 minutos, resultaría que cada terminal sería atendida con un intervalo doble, o sea entre 8 y 12 minutos. Tales intervalos son excesivamente amplios para un servicio del subterráneo.
Otro inconveniente importante es que al compartir las vías ambos servicios (Subte y ferrocarril Urquiza), inevitablemente las irregularidades en uno de ellos repercutiría sobre el otro. Cualquier tren del ferrocarril demorado 2 o 3 minutos, lo que en un servicio suburbano que se extiende sobre 25 kilómetros es normal, y que se considera dentro de la puntualidad, podría tener una repercusión muy severa sobre los servicios del Subte, afectando a las dos ramas en que la Línea B se dividiría. Por ejemplo, un incidente ferroviario menor en Martín Coronado alteraría toda la regularidad del servicio de la Línea B, y en particular sobre el (ahora) ramal a Villa Urquiza.
Por último, en la estación Beiró debería construirse una o dos vías nuevas, para poder independizar la maniobra de los trenes del Subterráneo (que deberían invertir su marcha en esa terminal), de la circulación de los trenes del ferrocarril Urquiza, porque esa maniobra no puede razonablemente hacerse sobre las vías principales de circulación. El espacio existente en donde hoy está la estación Beiró no es suficiente para acomodar estas instalaciones, sin mencionar que además habría que ampliar los andenes, dado el importante transbordo que se produciría entre ambos sistemas. Habría que expropiar propiedades frentistas de la calle Gutemberg o bien relocalizar la estación Beiró en los terrenos de Agronomía situados al este de la avenida homónima.
A pesar de considerar, por los motivos enunciados, que el proyecto no es conveniente, deseamos hacerle llegar nuestro agradecimiento por su iniciativa, quedando a su disposición para darle cualquier explicación adicional que considere necesaria.
Saludamos a usted muy atentamente.
Roberto Agosta
La (pen)última palabra
Estimado ingeniero Agosta:
Les agradezco al Ing. Macri y a Usted la consideración otorgada a mi propuesta, que no pretendió tener consistencia técnica –en materia de subterráneos, sólo me dediqué a viajar en ellos-, sino apenas lo que estimé economía y sentido de la oportunidad.
No imaginaba, claro está, que llevar esa idea a cabo careciera de inconvenientes o de costos. Creía, eso sí, que unos y otros serían muy inferiores a los que impone perforar parte de la ciudad y construir bajo tierra durante meses: leo en los medios que una ampliación de 40 kilómetros en la red supone una inversión de 2.500 millones de dólares (cifra que, conjeturo, terminará siendo mayor cuando se le sumen imprevistos). Mi propuesta se refiere a 6 kilómetros, un 15 por ciento de aquella extensión y creo que el presupuesto que demandaría sería mucho menos que el 15 por ciento de aquella suma.
Daba yo por supuesto que, en la idea del Lacroze/B, habría que realizar obras: espacios para maniobras y mantenimiento, por ejemplo. Me pareció que, además de la calle Gutemberg que usted menciona, existía la posibilidad de trabajar, desvíos mediante (de superficie o subterráneos) en terrenos aledaños de la Facultad de Agronomía, que ésta no emplea (Nazca y Avenida San Martín hasta casi Beiró) o que concesiona (hay un amplísimo terreno alquilado a un vivero, justo donde las vías cruzan Beiró). Usted señala acertadamente que se podría "relocalizar la estación Beiró en los terrenos de Agronomía situados al este de la avenida homónima".
Comprendo su objeción sobre los intervalos en trenes, aunque me gustaría analizar lo siguiente.
a)¿No se podría bajar el intervalo en horas pico de 2 minutos y medio a 2 minutos o uno y medio?
b)En cualquier caso, aun si no pudieran reducirse los intervalos, el alargamiento que usted señala afectaría un poco al público del tramo de extensión Lacroze-Urquiza, no afectaría en nada al público tradicional (Lacroze-Alem) y sin duda beneficiaría a un amplio sector que contaría con un servicio nuevo (desde terminal Beiró). No sé cómo hacer, en ese caso, una contabilidad de perjuicios y beneficios.
c)En relación con los intervalos en horas no pico, se me ocurre que la solución es más sencilla y pasa por abreviar la frecuencia, así sea con trenes más cortos.
d)El tema de los eventuales inconvenientes recíprocos que se pueden provocar tren y subte es un asunto fuerte, sin duda, y no imagino otra respuesta que mayor coordinación, mejor mantenimiento y reducción de las eventualidades. En otros países esa reducción se consigue muy marcadamente, y a emular esos ejemplos se apunta cuando se dice que "va a estar bueno Buenos Aires", estoy seguro.
Disculpe que estos comentarios suenen a insistencia o terquedad, pero en verdad sigo considerando que esa extensión sería un acierto y demandaría costos muy inferiores a los que reclama la (por otra parte indispensable) creación desde cero de nuevas líneas.
Cordialmente,
Jorge Raventos
En marzo de 2008 le hice llegar una nota al Ingeniero Mauricio Macri, sugiriéndole la posibilidad de extender la línea B de subterráneos hasta el borde noroeste de Agronomía. Hubo una respuesta y un tercer mensaje, que aquí se reproducen.JR

" Por muy poca plata y en muy poco tiempo la ciudad puede inaugurar una ampliación de subte que lleve una de las líneas en principio hasta muy cerca de la General Paz.
Se trata de vincular directamente la Línea B con el Ferrocarril Urquiza: el tren y el subte tienen la misma trocha y, en los orígenes, el concepto se centraba en que las formaciones del tren penetraran en el túnel y llegaran hasta el Correo Central. Hay que poner en práctica ese antiguo proyecto haciendo correr por las mismas vías (en el tramo que va desde Nazca y Gutemberg (actual estación Beiró) el subte B (terminal en Correo Central) y el tren (que tiene terminal en Federico Lacroze y Corrientes).
La mayor parte de ese trecho el ferrocarril la recorre actualmente casi sin cortes de barreras: hasta llegar a la primera, atraviesa unos ochocientos metros en paralelo con el cementerio de la Chacarita, después de esa tiene una barrera más hasta ingresar en la zona de la Facultad de Agronomía y recién aparece otra a la altura de la Avenida Francisco Beiró; la última barrera está a la altura de Nazca.
Puesto que la existencia paralela de subte y tren aumentaría la frecuencia de cierre de la barrera, las obras que habría que encarar son las de túneles o puentes bajo o sobre las vías en esos cuatro puntos, de modo de facilitar el tránsito vehicular.
Encarar la iniciativa desde el subte le permitiría a la ciudad ampliar rápidamente su jurisdicción sobre la esfera del transporte: el subte es el único medio sobre el que la ciudad de Buenos Aires tiene algún grado de autonomía (colectivos y trenes los gobierna Nación).
Por supuesto la iniciativa tendrá obstáculos comerciales a salvar (negociaciones entre la empresa de subtes, los concesionarios ferroviarios con los que habrá que negociar alquiler de vías y coordinación de horarios sin excluir eventual asociación), discusión sobre precio del boleto extendido del subte y obras que faciliten la operación. Pero se puede avanzar casi hasta el límite de la Capital ahorrándose lo más arduo, caro, lento y molesto, que es hacer los túneles de un subte.
Llegar con la línea B hasta Nazca abre, a futuro, la perspectiva de una línea de circunvalación que una la estación Virreyes de la línea E, la de Nazca y Rivadavia de la línea A ( que pronto se inaugurará) , esta de la B y eventualmente Congreso de Tucumán en la línea de la zona norte".
La respuesta del Ingeniero Macri
Estimado Sr. Raventos:
Por indicación del Ing. M. Macri, le retransmitimos la respuesta a su nota sobre el tema Subtes, preparada por el Ing. Roberto Agosta, del equipo del Sr. Mauricio.
Atentos saludos.
A. Moschini
(Secretaría Privada)
Buenos Aires, 31 de marzo de 2008
Estimado señor Raventos
Me dirijo a usted para acusar recibo de su propuesta relativa a la extensión de la Línea B del Subte hasta la estación Beiró, situada en Nazca y Gutemberg, sobre la línea ferroviaria Urquiza, compartiendo la Línea B y dicho ferrocarril la vía en el sector entre la estación Federico Lacroze y la referida estación Beiró.
Como usted bien lo señala, la propuesta concuerda con el plan original de la Línea B efectuado por la antigua concesionaria Lacroze. Sin embargo, en las condiciones actuales en que la Línea B está siendo extendida hasta Villa Urquiza, su realización ofrecería más inconvenientes que ventajas.
En efecto, la Línea B pasaría a operar con dos terminales, una en Villa Urquiza y otra en la estación Beiró, y los trenes hacia el Centro deberían salir alternativamente de una u otra. Con un servicio en la hora pico cada 2 minutos y medio, resultaría que cada terminal y las respectivas estaciones intermedias serían atendidas con solamente un tren cada 5 minutos. En las horas valle y nocturnas, o bien los sábados o domingos, cuando el intervalo entre trenes pasa a ser entre 4 y 6 minutos, resultaría que cada terminal sería atendida con un intervalo doble, o sea entre 8 y 12 minutos. Tales intervalos son excesivamente amplios para un servicio del subterráneo.
Otro inconveniente importante es que al compartir las vías ambos servicios (Subte y ferrocarril Urquiza), inevitablemente las irregularidades en uno de ellos repercutiría sobre el otro. Cualquier tren del ferrocarril demorado 2 o 3 minutos, lo que en un servicio suburbano que se extiende sobre 25 kilómetros es normal, y que se considera dentro de la puntualidad, podría tener una repercusión muy severa sobre los servicios del Subte, afectando a las dos ramas en que la Línea B se dividiría. Por ejemplo, un incidente ferroviario menor en Martín Coronado alteraría toda la regularidad del servicio de la Línea B, y en particular sobre el (ahora) ramal a Villa Urquiza.
Por último, en la estación Beiró debería construirse una o dos vías nuevas, para poder independizar la maniobra de los trenes del Subterráneo (que deberían invertir su marcha en esa terminal), de la circulación de los trenes del ferrocarril Urquiza, porque esa maniobra no puede razonablemente hacerse sobre las vías principales de circulación. El espacio existente en donde hoy está la estación Beiró no es suficiente para acomodar estas instalaciones, sin mencionar que además habría que ampliar los andenes, dado el importante transbordo que se produciría entre ambos sistemas. Habría que expropiar propiedades frentistas de la calle Gutemberg o bien relocalizar la estación Beiró en los terrenos de Agronomía situados al este de la avenida homónima.
A pesar de considerar, por los motivos enunciados, que el proyecto no es conveniente, deseamos hacerle llegar nuestro agradecimiento por su iniciativa, quedando a su disposición para darle cualquier explicación adicional que considere necesaria.
Saludamos a usted muy atentamente.
Roberto Agosta
La (pen)última palabra
Estimado ingeniero Agosta:
Les agradezco al Ing. Macri y a Usted la consideración otorgada a mi propuesta, que no pretendió tener consistencia técnica –en materia de subterráneos, sólo me dediqué a viajar en ellos-, sino apenas lo que estimé economía y sentido de la oportunidad.
No imaginaba, claro está, que llevar esa idea a cabo careciera de inconvenientes o de costos. Creía, eso sí, que unos y otros serían muy inferiores a los que impone perforar parte de la ciudad y construir bajo tierra durante meses: leo en los medios que una ampliación de 40 kilómetros en la red supone una inversión de 2.500 millones de dólares (cifra que, conjeturo, terminará siendo mayor cuando se le sumen imprevistos). Mi propuesta se refiere a 6 kilómetros, un 15 por ciento de aquella extensión y creo que el presupuesto que demandaría sería mucho menos que el 15 por ciento de aquella suma.
Daba yo por supuesto que, en la idea del Lacroze/B, habría que realizar obras: espacios para maniobras y mantenimiento, por ejemplo. Me pareció que, además de la calle Gutemberg que usted menciona, existía la posibilidad de trabajar, desvíos mediante (de superficie o subterráneos) en terrenos aledaños de la Facultad de Agronomía, que ésta no emplea (Nazca y Avenida San Martín hasta casi Beiró) o que concesiona (hay un amplísimo terreno alquilado a un vivero, justo donde las vías cruzan Beiró). Usted señala acertadamente que se podría "relocalizar la estación Beiró en los terrenos de Agronomía situados al este de la avenida homónima".
Comprendo su objeción sobre los intervalos en trenes, aunque me gustaría analizar lo siguiente.
a)¿No se podría bajar el intervalo en horas pico de 2 minutos y medio a 2 minutos o uno y medio?
b)En cualquier caso, aun si no pudieran reducirse los intervalos, el alargamiento que usted señala afectaría un poco al público del tramo de extensión Lacroze-Urquiza, no afectaría en nada al público tradicional (Lacroze-Alem) y sin duda beneficiaría a un amplio sector que contaría con un servicio nuevo (desde terminal Beiró). No sé cómo hacer, en ese caso, una contabilidad de perjuicios y beneficios.
c)En relación con los intervalos en horas no pico, se me ocurre que la solución es más sencilla y pasa por abreviar la frecuencia, así sea con trenes más cortos.
d)El tema de los eventuales inconvenientes recíprocos que se pueden provocar tren y subte es un asunto fuerte, sin duda, y no imagino otra respuesta que mayor coordinación, mejor mantenimiento y reducción de las eventualidades. En otros países esa reducción se consigue muy marcadamente, y a emular esos ejemplos se apunta cuando se dice que "va a estar bueno Buenos Aires", estoy seguro.
Disculpe que estos comentarios suenen a insistencia o terquedad, pero en verdad sigo considerando que esa extensión sería un acierto y demandaría costos muy inferiores a los que reclama la (por otra parte indispensable) creación desde cero de nuevas líneas.
Cordialmente,
Jorge Raventos
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